La relación entre la familia y la escuela es muy importante para el desarrollo de los niños y las niñas. Ambos espacios están conectados y, cuando trabajan juntos, ayudan mejor a su crecimiento físico, emocional e intelectual. Desde la pedagogía Montessori, esta colaboración es esencial, ya que el niño/a se desarrolla de manera integral cuando existe coherencia entre el hogar y el ambiente educativo.